04 junio 2017

El péndulo del zahorí

Graciela Sacco
El otro puede ser un enemigo a batir, un monstruo a domar o un miserable al que salvar, pero siempre algo sobre lo que hay que intervenir.
Sergio del Molino

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Santiago 3:5

No es compasión lo que tu hacer despierta sino la claridad y el desgarro de los espejos. Te veo y me veo, por tanto: me acerco. Te escucho y me escucho, por tanto: respondo. No confiesa sino egoísmo este anhelo de cercanía. Ofrezco aquello que ansío recibir. Entregar es también recibir lo que nunca nos fue dado.

*

No obstante hay ciertas verdades que siempre supe evidentes, incluso cuando no creía en lo infalible de la verdad.

Por ejemplo:

Una noche que acaba es una luz que se escoge

Una mano que no se tiende es una mano destinada a pudrirse

(y por eso las mías están deseosas de tocar)

*
Si algo puedo hacer, es iluminarme

*

Y no obstante nada aquí queda exento de duda. Ni mi fe más ciega ni la voluntad más transparente.

¿Y si la fe es la tierra bajo el péndulo del zahorí?

¿Y la voluntad un suspiro de Atacama?

¿Y la paciencia un círculo de final inalcanzable?

*

Escojo la fe, a pesar de todo.

Y la voluntad.

Y la paciencia.

Y la ingenuidad de creer que nadie se condena hasta su muerte.

*


Definitivamente es una virtud. 
Fracaso será cuando dejes de serlo.

17 mayo 2017

Trazo. Persona.

Ramón y Cajal
lascia che piova pure
prendiamo il sole che c'è
Ligabue

Cuesta creer que lo que soy pueda sostenerse en eso:
alguien mueve un pincel y yo existo.
¿Es posible que sea tan fácil?

02 mayo 2017

La edad de la inocencia: Dos hombres, dos poemas.

Henry Patrick Raleigh
 
Este funeral es por el cadáver equivocado.
Hal Foster

siempre es la misma mirada tibia la que me da caza. el mismo puño el que me encuentra en eterno casual nunca busca consciente. siempre los mismos discretos códigos: los conozco / los descifro / los admito,  y aún así, sigo tentando. reteniendo. soltando. instruyéndome en el arte milenario de la ausencia. siempre es la misma mirada tibia la que me libera, pero es algo que recuerdo sólo cuando se ha hecho tarde.

hombre I:
(...)
para que nada duela
algo en mí debe
contenerse

*

hombre II:
(...)
contra toda la Historia clandestina
de los palacios y los puertos
yo declaro: una cortesana
se mantiene virgen hasta su
muerte


*

24 abril 2017

Cuaderno de Avalon, XIII: Fragmentos de lo que nadie sabe.

Martínez Cánovas
... yo, que me creía puro sujeto (sujeto sujetado: frágil, delicado, lastimero), me veo convertido en una cosa obtusa, que anda a ciegas, que aplasta todo bajo su discurso; yo, que amo, soy indeseable, alienado hasta las filas de los fastidiosos: los que son pesados, molestan, se inmiscuyen, complican, reclaman, intimidan (o más simplemente: los que hablan).
Roland Barthes

Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente.
Carson McCullers

(14 enero)

ahora que te has separado de mí como el agua del aceite –limpiamente, sin paliativos, con la honestidad de lo que es químico, consabido, connatural; sin ofrecer resistencia alguna–, comprendo que existen cosas de nosotros que nadie sabe
(...)
que te regalé La balada del café triste porque nunca lo has leído y ése, en realidad, es el único imperdonable de tus errores
(...)
que cuando cocinas y cuando escribes existes en un plano paralelo, prohibido, en el que la única vía posible es esperar a que despiertes, a que salgas del túnel y recuerdes que hay alguien al otro lado (alguien contemplando / alguien deseando / alguien demasiado dispuesto a escuchar de dónde vienes); del túnel, no obstante, nunca se sale, y lo aprendí en nuestros desayunos, cuando jamás perdiste detalle de la conversación del vecino, del trascurrir de las horas ajenas; tu mirada siempre extraviándose por encima de mis hombros, siempre a la caza de un detalle o una epifanía inspiradora —a pesar de ello, me mirabas, sí, me miraste a veces; es un gris incapaz de esfumarse por sí solo
(...)
que en la misma caligrafía espigada con la que empiezas tantos cuadernos me escribiste algo que no alcanzas a entender: un lugar y una persona para mirar siempre
siempre
(...)
que los adioses son listas de secretos compartidos sin intención, ni consenso, ni constancia; secretos como un botín de guerra; secretos que uno preserva y olvida hasta el próximo saqueo; en tu caso, al menos, tú, tú que seguirás remando, desgastándote en el ciclo de una vida bien llevada
(...)
que has sido mi última aventura aunque quizá ya nunca lo sepas
(...)
que en realidad sólo estaba fingiendo que este momento no iba a llegar
(...)
que lo que me atraviesa es saber que no voy a despedirme